Buenas noches!!! Como prometí en el post anterior, os traigo aquí la segunda parte de mi experiencia cuidando a Lalo -al cual acabo de visitar hace unas horas atrás-; así que no me enrollo más y vamos con ello 😉

Lunes 05/09: Primer día de la semana y mi cuerpo se va acostumbrando a la rutina… cerca de las 11:00 a.m. ya estoy con Lalo y mientras está comiendo, voy regando las plantas para que cuando subamos de pasear, tanto Lalo como yo sólo nos dediquemos a jugar y hacer el moñas… como a mí se me asignó la tarea de darle de desayunar y cenar a Lalo, evidentemente, no he podido ver cómo estaría el tiempo en toda esta semana, con lo cual me empieza a extrañar que haga más calor de lo normal; no conseguía explicármelo!!! Lo único que podía hacer para sentirme fresco era encender el ventilador y cerrar los ojos para despejar mi mente y relajarme… aparentemente funcionaba, pero me empezaba a entrar la modorra y no es plan de dormirme en casa ajena -me daba igual que fuese de día o de noche, pero si no tengo autorización de la familia, no lo hago y no lo haré-; así que me puse a jugar al escondite con Lalo pero era inútil porque siempre me encontraba. Al tocar las 14:00 p.m. me retiré para irme a casa a comer y dedicarme a mis asuntos personales… y, por qué no, descansar un rato para reponer mis energías. Siempre que cae el sol, mi hermano y yo nos vamos por los alrededores de la base aérea para sacar a nuestro perro y que haga de las suyas hasta que se canse; cuando vuelve, mi hermano me deja con Lalo para que me ocupe de sus pequeñas necesidades particulares… 😎 siempre que entro por la puerta, Lalo me recibe con su enérgico meneo de cola y lloriqueo -que no me queda claro si es de pena o alegría- que lo único que hace es que me derrita de amor cuando lo acaricio; mientras Lalo cena, yo dejo mis cosas y voy cogiendo lo que necesito para irnos a pasear nada más termine de comer. Aunque no lo pareciera, tanto a Lalo como a mí, el paseo se nos ha hecho un infierno porque aunque fuese de noche, hacía mucho calor… así que para no pasarlo peor, nos subimos; lo dejé a él bebiendo su agua que siempre se la dejaba fresquita y yo cogía el bus para irme a casa a cenar y descansar para verlo al día siguiente.

Martes 06/09: Antes de irme a ver a Lalo recibí un paquete muy especial… pero decidí aguantarme mis ganas y abrir el paquete cuando terminara de pasear con Lalo; una vez que mi amigo comió y paseó, mientras él se revolcaba en la alfombra, yo abría mi paquete… que resultó ser una cámara instantánea Fujifilm Instax Mini 70. Evidentemente, no pude evitar las ganas de estrenarla y ¿quién fue mi modelo particular? Lalo, que más guapo no podía salir… de tan entretenido que estaba, se me pasó un poco la hora para irme a casa; afortunadamente, conseguí llegar a tiempo y todo se quedó en un susto… en casa estuve bastante tranquilo puesto que no tenía gran cosa que hacer hasta que se fue el sol… que fue cuando me fui a ver a Lalo y nada más llegar, el peque no me dejaba hacer nada porque no paraba de ladrarme; en cuanto le di de comer, pude instalarme en la casa y antes de que pudiera hacer algo, él ya había terminado su comida y me volvía a ladrar… pues nada, a satisfacer las órdenes de mi cuadrúpedo. Nuestro paseo estuvo muy tranquilo, acalorado -porque hacía más calor que ayer- y bastante relajante; cuando nos subimos, no pasaron ni cinco segundos cuando dejé la cadena y llegaron dos de las cuatro niñeras que estamos al cuidado de Lalo para hacerle compañía un rato, entonces yo le di su cepillo de dientes a mi chiqui y lo dejé en manos de las niñeras hasta el día siguiente.

Miércoles 07/09: Me levanto diez minutos antes de que suene mi alarma debido a que hace un calor infernal… para colmo de males, mi habitación está en mi lado de la casa donde muere el sol, con lo cual, si de por sí ya me cuesta acostarme fresco; imagínense cómo es el levantarse… ahí os lo dejo. Antes del mediodía, Lalo toma su buen desayuno mientras yo dejo todo listo para irnos a pasear y riego las plantas. El paseo, al menos a mí, se hace una eternidad porque no corre ni una miserable pizca de aire fresco… es sofocante!!!! Al terminar nuestro paseo, Lalo y yo nos ponemos a hacer una sesión de fotos improvisada tanto con mi móvil como con mi cámara instantánea… salimos hermosos 😎 jajaja; evidentemente, intentaba hacerlo todo sin hacer el más mínimo esfuerzo posible porque soy de los que suda con mucha facilidad… tras pasarnos un rato muy agradable, me retiro a casa para comer y dedicarme a mis asuntos personales hasta que el sol se vaya y llegue el momento en el que mi hermano y yo saquemos a nuestro perro a que haga de las suyas y después, me deje a mí con Lalo para su cena y paseo de buenas noches… esta vez, se portó mucho mejor que ayer y no me ladraba tanto 🙂 dado que mi amigo, desde el otro lado del teléfono, nos advirtió que esta noche haría mucho calor, tras un bonito paseo, haría mi mejor esfuerzo e intento para pulverizar con agua a mi amigo cuadrúpedo porque ya me avisaron que al principio, o ladra o se escapa; pero, milagrosamente, ni me ladraba ni me huía y se dejó tranquilamente mojar para que pasara una noche fresca… tras unas cuantas pasadas, me despedí de Lalo dejándolo con su stick dental y me fui a casa para intentar sobrevivir a la que sería la peor noche de mi vida…

 

Y bien, hasta aquí llegan los tres primeros días de esta semana cuidando a Lalo; como siempre, ya sabéis que iré actualizando el próximo post en tandas de tres días para que no se os haga pesado y podáis disfrutar, al igual que yo, esta maravillosa aventura con mi nuevo mejor amigo. Sin más que contaros, me despido, con Lalo, de vosotros y…

 

NOS VEMOS EN EL PRÓXIMO POST!!! 😉

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