Como ya sabíais, desde este viernes he empezado a cuidar a un Beagle precioso mientras que mi amigo y su familia están de viaje… os prometí que iría actualizando el blog para ir contando mi experiencia con el can y cómo lo estamos pasando juntos. Lo prometido es deuda, así que aquí os traigo mis primeros tres días -lo que viene a ser todo este fin de semana- con Lalo.

Viernes 02/09: Mi amigo me dijo el día previo a su viaje que salían temprano por la mañana y Lalo ya estaría paseado; aun así quise ir a ver a su enano para que sepa que no se iba a quedar solito 🙂 Como no sabía si lo habían dejado comido, le di su plato para que desayunara y después nos fuimos a pasear para que hiciera sus cositas… estuve jugando con él un ratito antes de volver a casa para continuar con mis labores y cumplir con mis obligaciones. En el periodo que yo no estuve con Lalo, otro de los chicos que también cumple, al igual que yo, el servicio de niñeras, estuvo haciéndole compañía y jugando con él. Volví por la noche después de sacar a mi perro para darle su cena y sacarlo a dar su paseo nocturno; pensé: «Ya que estoy con mi perro, ¿por qué no hacer que se conozcan?» Sí, mi amigo me advirtió que Lalo es un perro dominante, pero nunca pensé que lo fuera a ser en los alrededores de la casa… entonces subí con mi hermano y mi perro y al abrir la puerta, salió Lalo a saludarme y nada más oler a mi perro, se le abalanzó encima y no quería parar de pelear con él; entramos a casa y los separamos: mi hermano salió con mi perro a esperarme fuera, yo le di su cena a Lalo y después me bajé con él a pasearlo; al entrar al parque, los acercamos y la cosa fue a mejor: no se mataron. Una vez terminó de hacer sus necesidades, lo subí y le hice jugar un rato antes de darle su cepillo de dientes -mejor dicho, stick dental. A mí me encanta llamarlo cepillo de dientes 😆 – e irme.

Sábado 03/09: Aunque parezca mentira, a las 04:08 a.m. uno de los chicos que también cuida a Lalo tuvo la gran idea de mandarme un Whats para preguntarme a qué hora iría para estar con el perro… me despertó, me desveló y me costó volver a pegar el ojo. 09:00 a.m. mi padre me despierta porque se lo pedí el día anterior y me costó mucho salir de la cama porque estaba cansado de lo poco que pude dormir; pero una responsabilidad, es una responsabilidad y no iba a dejar a Lalo solo, así que salí de la cama, desayuné, me cambié y me fui a verlo… tras su desayuno, al momento del paseo, por ahí vio un perro un poco más grande que él y se le encabronó a ladridos y el otro le devolvía la bronca y por mucho que lo regañaba, no me hacía caso -afortunadamente no estaban cerca el uno del otro porque si lo hubiesen llegado a estar, algo malo pudo haber pasado-, pero unos minutos después, vimos por ahí a un perro de su mismo tamaño que empezó a ladrarle y Lalo salió corriendo… lo que me dejó pensando: «¿Te encabronas con perros grandes y a los de su tamaño les huyes?» Tras un paseo matutino, me quedé a pasar la mañana con mi amigo perruno y mientras él se dedicaba a mordisquear su hueso de mentira, yo escribía en mi diario… y así pasamos la mañana: jugando de vez en cuando, volvimos a pasear para que se cansara un poco y fue cuando hice mi primer progreso con Lalo: me advirtieron que una vez se mete algo a la boca, no se lo podría quitar… pues en un forcejeo que tuvimos por quitarle una basura que se metió a la boca, se le escapó de la boca y no se lo comió 🙂 -, se ponía a morder su hueso y yo seguía escribiendo… una vez llegó otra de las niñeras que cuida a Lalo, me retiré a casa a comer. Al volver por la noche, vine con visita que estaba ansiosa por conocer a Lalo; tanto la visita como Lalo congeniaron de maravilla; mi pequeño amigo cenó, lo paseamos todos juntos y una vez hizo sus cositas, nos quedamos en casa acariciándolo y mimándolo un buen ratito para que pudiera quedarse tranquilo mientras se entretenía con su stick dental hasta el día siguiente.

Domingo 04/09: Último día del primer fin de semana y mi cuerpo no da para más… aun así, me comprometí a cuidar a Lalo y es lo que voy a hacer. 11:00 a.m. estoy en casa, lo primero que hago es darle su desayuno a mi pequeño y mientras come, riego las plantas que también me pidieron que hidratara; esta vez, nuestro paseo fue mucho mejor que ayer porque Lalo no se ha peleado con ningún perro por mucho que le ladraran -básicamente porque salía corriendo-, en algún que otro momento intentaba meterse cualquier cosa que veía en el suelo pero no lo conseguía… en casita, nos dedicamos a jugar, hacernos fotos, intentar enseñarle nuevos trucos y cosas variadas -debo mencionar que para pocos días que llevamos, al menos ya ha aprendido a darme las dos patitas antes de comer su plato-; tras unas horas con Lalo, regreso a casa para comer y me encuentro con una barbacoa sorpresa donde vienen rostros conocidos y otros que no conozco y que intentan tratarme como si me conocieran de toda la vida… no lo consiguen, básicamente porque yo no se lo permito. Al volver de unos montaditos y unas partidas en los recreativos del Parque Corredor, regreso a darle su cena y al momento de pasear, decido llevarlo a casa para que mis padres conozcan a mi pequeña peshoshura… al llegar a casa, se volvía a mascar la tensión entre mi perro y Lalo; afortunadamente, mi padre me ayudó a controlar la situación antes de que las cosas se pusieran feas entre ellos… después de un rato agradable, me dispongo a regresar a casa con Lalo y mis amigos a pieGRAN ERROR, porque mi calzado no era el adecuado para ir caminando de una casa a otra-, por lo tanto, cuando llegamos a casa, mi cuerpo estaba hecho polvo y necesitaba estar sentado un rato para reponer mis energías y continuar el camino de vuelta -otra vez-… En cuanto llegamos a casa -la mía 😆 – me metí en la ducha a quitarme el humor del día para poder continuar un rato más con mis amigos antes de irme a la cama… a la cual caí rendido.

 

Hasta aquí os traigo lo que ha sido mi primer fin de semana cuidando a Lalo, prometo que iré actualizando en tandas de tres días el siguiente post para no hacer tan larga esta aventura que me tiene encantado y enamorado. Sin más que deciros, Lalo y yo nos despedimos y…

 

NOS VEMOS EN EL PRÓXIMO POST!!! 😉

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