Entendemos por porno la representación visual o audiovisual de un contenido sexual explícito cuyo objetivo es buscar la excitación y, por qué no, el placer del espectador. Sin embargo, esta industria está llena de muchos mitos y estereotipos, al igual que muchos estigmas sociales que más que afectar al sector masculino, afecta más de lo que debe al femenino, aun así todo lo que se ve puede estar muy lejos de la realidad. Es aquí donde entra en escena el porno ético.

¿Qué es el porno ético? Es aquel que respeta a actores y actrices por igual, que consensúa los contenidos como el daño consentido -cuya frontera está en las libertades de cada uno y donde se ponga el límite- o el daño no consentido -aunque este tema es relativo, pues el actor o actriz [incluso ambos] pueden ser masoquistas o no-, en el que se pone todo sobre la mesa antes de empezar a grabar -los actores se reúnen antes de grabar y ven qué les gusta y qué no, cómo pueden hacerlo mejor o qué cosas pueden ser un NO [como el sensory deprivation [o privación de los sentidos]: como poner vendas en los ojos, pues algunos actores o actrices son muy visuales cuando lo hacen y su excitación funciona con los ojos y tienen que estar viendo para poder excitarse; tapar los oídos y todo lo que sea ojos, oídos no les gusta demasiado; en el caso de algunas actrices, los fistings -acto que consiste en poner un puño entero dentro de la vagina- y es básicamente porque no pueden y no tienen esa elasticidad; y anal, porque a algunas actrices les gusta de vez en cuando pero que no les gusta todos los días y, entre otros motivos, porque cuando empiezan a hacer anal, todo el mundo las quiere para anal. Tal vez hayan actrices que se planteen hacerlo en algún momento de su carrera pero no como algo de continuo como lo hacen muchas de ellas] entre otros factores- y respecto a la remuneración, las productoras ofrecen contratos a los actores y actrices que los empoderan como tal y no venden sus almas como con la mayoría de las productoras; ninguno de ellos tiene que asumir un trato abusivo, sino que están siendo respetados tanto como personas y como actores y actrices. Se llama porno ético tanto por las condiciones laborales como por el trato.

Estas son algunas de las ventajas de lo que es el porno ético. Una pequeña puntualización que se debe hacer respecto a este tema es que el porno ético apoya a las actrices, pues son las que más estigmatizadas están en el ámbito social -o tal vez en todos-, pues mucha gente piensa que si están dentro de esta industria, es porque  su trasfondo debe presentar unas circunstancias malas o algo raro debe estar pasando en el mismo.

El lado negativo presenta todo lo contrario a lo mencionado anteriormente, que es conocido como porno no ético y todo son desventajas y no solo para las actrices, pues este aspecto también afecta, aunque en menor medida, a los actores. En el caso de las actrices, ellas firman contratos abusivos y perciben una remuneración que no es consecuente con el dinero que la productora va a ganar gracias a ellas; dentro de la escena no están empoderadas y no tienen opinión ninguna para decidir si prefieren hacer una cosa u otra, solamente están ahí para que les digan lo que tienen que hacer; ahora es en donde entran en acción los actores, pues la remuneración que reciben actores y actrices es muy diferente: Las actrices ganan dos o tres veces más que los actores, esto es algo muy típico en el porno mainstream -porno que incluye escenas heterosexuales estándar, lésbicas o de masturbación femenina, pero no homosexuales masculinas ni prácticas «duras» como el sadomasoquismo- y que es muy injusto y poco ético.

Estas son las desventajas entre el porno ético y porno no ético, y podemos ver que éste último afecta en un sentido económico al sector masculino, mientras que en el ámbito de la representación sexual, la actriz pasa de ser actriz a «esclava», por decirlo de alguna manera.

Para finalizar, me gustaría preguntar: ¿Por qué una actriz porno tiene que dedicarse a la industria por «necesidad» y no porque realmente le gusta? ¿Quiénes somos nosotros para juzgarlas? Estamos en pleno siglo XXI y creo que ya va siendo hora de romper con todos esos prejuicios, mitos, estereotipos y estigmas sociales respecto a esta industria y ver el porno con otros ojos y cambiar nuestros conceptos y puntos de vista para que el porno sea un producto que sirva para el disfrute y placer tanto de los performers que se dedican a ello como para quien lo consume.

 

Tarek Laos, 1º Bachillerato A.

Texto redactado para la asignatura de Lengua Castellana y Literatura.

 

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