Muchos de vosotros sabéis lo mucho que me gusta la música y lo que me apasiona oírla en directo… siempre ha sido mi gran ilusión y mayor sueño poder asistir a un concierto fuera de la zona en la que vivo -ya sea viajando a otra ciudad o a otro país- y parece ser que hoy, hace un año, ese sueño se hizo realidad 😁😁😁😁😁😁 Es algo que todavía no me termino de creer a día de hoy.

En realidad, para esta fecha mis vacaciones ya se habían acabado; pero no vengo a contaros cómo terminaron sino cómo las he aprovechado, y para mí es todo un honor y placer poder contar y compartir la gran experiencia que viví aquella semana… 🙄 🙄 🙄 🙄 🙄 🙄

Resulta que mis vacaciones en Barcelona las aproveché para hacer lo que más me gusta: ASISTIR A UN CONCIERTO, pero esta cita era con nada más y nada menos que MADONNA, LA REINA DEL POP. Aunque en un principio estaba prevista una única fecha -cuya venta de entradas se produjo a mediados de marzo-, yo, como buen freaky, intenté por todos los medios comprar mi entrada -aunque me hubiese gustado comprar una Early Entry o General Pista- y lo conseguí, pero con una VIP Pre-Party 😭😭😭😭; aunque más adelante, a mediados de abril, se confirmó una segunda fecha con venta de entradas a finales del mismo mes y yo, de algún modo u otro, me terminé enterando de ello 😎 😎 😎 Pero no fue hasta finales de mayo cuando conseguí la entrada que yo quería: VIP EARLY ENTRY, LA ENTRADA QUE ME GARANTIZARÍA Y ASEGURARÍA MI SITIO EN PRIMERA FILA 😄😄😄😄

Pasó el verano, se dio por finalizada la temporada y mi trabajo también; como no tuve tiempo de vacaciones de verano porque empecé a estudiar, decidí ahorrarme ese pequeño tiempo de relax para más adelante…

Mis vacaciones comenzaron cuando mi padre y mi hermano me dejaron en el aeropuerto entrando directamente a la sala de embarque… debo reconocer que estaba acojonado porque era la primera vez que viajaba solo y en avión -generalmente, cuando he viajado, ha sido en familia y junto a mi hermano, tenemos la coña de meternos miedo el uno al otro cogiéndonos la mano repentinamente cuando el avión está despegando 😂😂😂😂😂😂-; nada más pisar Barcelona, me dirigí al hotel donde me hospedaría durante toda mi estancia en la ciudad y fue un poco difícil encontrarlo porque estaba muy bien escondido entre las callejuelas del Centro Comercial de Las Arenas, al hallarlo me doy con la sorpresa que no podía hacer oficial mi registro hasta las 14:00 y por dentro pensaba: «¿Qué culpa tengo yo de haber llegado antes de lo previsto? No me puedo presentar al Palau de la Música Catalana con mi maleta!!» Y sí, efectivamente, mi primera parada turística durante mis vacaciones en Barcelona fue el Palau de la Música Catalana, que me dejó totalmente alucinado por dentro y más aún cuando entré a ver el auditorio y su preciosa cúpula… lo más curioso, que a día de hoy todavía no me consigo explicar, es cómo terminé haciendo la visita en inglés cuando mi entrada la compré con visita guiada en castellano…

Después de la visita, regresé al hotel a hacer oficial mi registro y a instalarme en mi habitación; después, mi visita por la ciudad continuaba y la siguiente parada era la Sagrada Familia, pero esta vez mi visita iba más allá de la basílica -la primera vez que visité Barcelona fue el primer fin de semana del 2014 y nada más llegar, lo primero que visité fue la Sagrada Familia a secas, como quien dice- porque además me iba a visitar una de sus torres, concretamente la Torre de la Pasión, pues la Torre del Nacimiento estaba cerrada por las obras de construcción… en mi exploración a fondo, descubrí una especie de sótano -o planta baja- que tenía desvelado, por todos sus rincones, secretos y curiosidades sobre la Sagrada Familia y su creador, Antonio Gaudí -quien también descansa en paz bajo la basílica-. El mejor momento de mi visita -nótese la ironía en la frase, con énfasis en mejor momento– fue cuando me tocó subir a la Torre, porque aunque pensé que sería bonito, en cuanto vi la semejante altura a la que estaba -25 metros para ser exactos- no duré ni cinco minutos visitando la Torre, porque mi mente tiene una imaginación tan desenfrenada que me empezó a jugar mil putadas que nada más subir, con las mismas me bajé; y aunque de subida nos informaron que a partir de determinado punto, podíamos elegir entre bajar en ascensor o por escaleras, como soy un adicto a la adrenalina por mucho miedo que me entre, decidí bajar por las escaleras… resultado final: piernas temblorosas y flaqueando que apenas me tenía en pie + agujetas durante el resto de mis vacaciones… pero para qué me voy a quejar, yo lo quise así, ¿no?

Ahora viene el plato fuerte de mis vacaciones, y aunque asistí a las dos fechas que Madonna ofreció en Barcelona, me centraré en la segunda fecha -25/11/2015- porque es donde pude apreciar mejor el espectáculo… ¿PREPARADOS? PORQUE YO SÍ!!

Para la segunda fecha, como ya mencioné antes, conseguí comprar mi entrada VIP Early Entry, que me permitiría entrar antes al recinto y asegurarme mi sitio en primera fila, además de recibir un regalo especial de la gira… aunque mi entrada indicaba un horario concreto, todos sabemos que siempre se suelen producir retrasos en todo -organización, apertura de puertas y la presentación tanto del artista invitado como del intérprete a presentarse- y aunque en lo que a organización se refiere, todo fluyó en perfecto orden y muy bien organizado, el artista invitado, Lunice, se presentó con media hora de retraso y en lugar de amenizar la espera, la hizo algo peor que eterna en ambas fechas… -si supierais que en la primera fecha me estaba cayendo del sueño porque el DJ me aburría con su música y mixes, porque parecía que sólo se lo estaba pasando bien él solo encima del escenario- por mucho que mi entrada informara que Madonna se presentaba a las 21:00 horas, su espectáculo no empezó hasta casi pasada una hora o así.

22:15 horas, Madonna hacía su magistral aparición en el escenario bajando del techo encerrada en una jaula con «Iconic», abriendo su concierto con su tan famosa y polémica temática religiosa, donde quiso darle un pequeño enfoque medieval y después enfoque asiático para «Bitch, I’m Madonna»; el Palau Sant Jordi entero enloqueció cuando interpretó con guitarra en mano «Burning Up», éxito de su primer disco publicado en 1983, y volvió a la temática religiosa acompañada de bailarinas vestidas de monjas sexys para hacer un mix entre «Holy Water» y «Vogue» y marcarse un pequeño número de pole dance además de recrear La Última Cena con sus bailarines; el primer acto lo finalizó con «Devil Pray», donde parte del elenco masculino de baile recreaban diferentes hombres que representaban a una religión diferente y Madonna desaparecía de escena arrodillada con los brazos abiertos rezando a Dios. 

Para la segunda parte del show -Rockabilly Meets Tokyo- se abrió acto emulando una gasolinera y taller de reparación de coches con «Body Shop», donde sus bailarines interactuaban con ella como sus ayudantes y empleados y finalizando la actuación, Madonna hizo a todos -y «todas»- mostrar sus tabletas de chocolate incluyendo a Sasha, una de sus bailarinas quien volvió a cubrirse al segundo de mostrar su tableta de chocolate, pues no llevaba nada que cubriera sus pechos; el ambiente se relajó con «True Blue» que fue interpretado en acústico acompañado de un ukelele y sus coristas; con «Deeper And Deeper» todo el elenco de baile reapareció en escena y presentaron una coreografía impecable, dando su lugar al elenco femenino asiático que desarrolló una coreografía con las manos increíble y al llegar el momento cumbre de la canción, en la imagen que vais a ver a continuación:

TUVE DELANTE DE MÍ A LA REINA DEL POP. Estaba que no cabía dentro de mí al tenerla tan cerca -si os fijáis en la imagen, los cuatro dedos que asoman por la foto son míos ✌✌✌- y al acabar la canción, al escuchar las dos últimas frases:

I can’t keep from falling in love with you

You know there’s nothing better that I’d like to do

(GUNSHOT) 

Justo después de la foto que acabáis de ver, ella se sacó la mano de la boca y se la acercó al fan brasileño que tenía a mi izquierda; él no llegaba pero ella extendió su brazo tan disimuladamente que ni se notó y se tocaron. Fue en ese momento cuando yo vi su mirada y supe por qué Madonna ES LA REINA DEL POP. De verdad que no tengo palabras para expresar lo que su presencia y su mirada me transmitieron… SIMPLEMENTE FUE INCREÍBLE. Tras este emocionante momento, la cosa se calmó y del techo del Palau bajó una escalera caracol donde Madonna, junto a un bailarín, interpretaron «HeartBreakCity» junto a un pequeño extracto de «Love Don’t Live Here Anymore» -y aquí debo decir que al acabar la canción, tuve la oportunidad de ver a Madonna tomarse su tiempo para salir del estado de ánimo de «dolor/pena» a otro completamente diferente- y el segundo acto finalizó con «Like A Virgin», donde Madonna levantó la escalera mientras decía su mítica frase: 

«NOBODY FUCKS WITH THE QUEEN»

Y en ese momento, cuando dijo las dos últimas frases, yo la señalé con toda mi emoción Y OCURRIÓ: MADONNA ME MIRÓ, YO LA MIRÉ A ELLA Y SENTÍ SU PODER ESCÉNICO. FUE IMPACTANTE.

El tercer acto trajo consigo aires bastante españoles, flamencos y gitanos… abrió acto con «Living For Love» vestida de torera, canción con la cual reivindicó que pese a su caída sufrida en los Brit Awards en febrero de 2015, nada puede vencerla -prueba de ello fue el momento en el que cayó la capa pero ella quedó en pie, llevándose la alabanza del público en ambas fechas- y tras salir airosa de la canción, el mosquito español le picó para dar paso a «La Isla Bonita» con tonalidad muy española y todo su elenco de danza vestidos de bailaores y toreras; seguidamente se abrió un mix de canciones donde Madonna reapareció en escena vestida de gitana, ofreciendo un espectáculo completamente variado tanto en bailes como en la música, pues pasaba de un registro flamenco a una sevillana muy sutilmente que hacía que no se notara esa transición, finalizó la actuación con una organizada coreografía que se llevó la alabanza de todo el Palau Sant Jordi, quien no dejaba de gritar su nombre sin parar una y otra vez

tras el increíble número a la española, relajaron el ambiente con una versión acústica de «Who’s That Girl» donde mucha gente del público cantaba a viva voz y se emocionaban; antes de proseguir con el show, Madonna quiso hablar y dar un discurso sobre la paz y los tiempos que estamos nuestro mundo está afrontando actualmente, rindiendo así homenaje a las víctimas que fallecieron en los atentados de París el 13/11 en la Sala Bataclán y lanzó un mensaje de esperanza con «Like A Prayer» -y aquí debo reconocer que me emocioné un montón por el hecho de que sus palabras, en medio de mi histeria, me llegaron profundo-, canción que «accidentalmente» nos desveló a las personas que estábamos en la cola VIP Early Entry esperando a que se nos permitiera el acceso al recinto desde las 15:00 horas que se produjo la acreditación. Finalizó su tercer acto con otro mensaje, esta vez uno revolucionario, para todos sus «Rebel Hearts» que la acompañan y han acompañado hasta la fecha, dedicándoles «Rebel Heart» -canción que da título al disco y a la gira.

Para la cuarta sección del show, el ambiente se trasladó a la era del Jazz de Nueva York -años 20 aproximadamente- y se dio paso a «Music», donde a mitad del show, la música paró para que Madonna dedicara un pequeño fragmento a cappella de «Spanish Lesson» a todo su público español, que no dejaban de corearlo como si no hubiera un mañana. «Candy Shop» siguió sin interrupciones donde Madonna se marcó una coreografía muy provocativa con sus bailarinas, quienes no dejaban de contonear el cuerpo -¿os acordáis cuando antes mencioné que Madonna hizo mostrar su tableta de chocolate a una bailarina? Esta bailarina volvió a salir en topless para este número-; «Material Girl» estuvo acompañada del elenco masculino, quienes no dejaban de aportar mucha elegancia, pues Madonna relucía mucho más y le daba un toque muy galán y caballeresco a la actuación y se emuló su casamiento con algún chico, como ella menciona en la canción -«Some boy»-. Madonna volvió a poner calma al recinto y nos deleitó con una subliminal y recatada versión de «La Vie En Rose» de Edith Piaf, acompañada tan sólo de un ukelele, que no hacía más que aportar elegancia y dulzura a la interpretación. Tras un momento de tranquilidad, Madonna prendió fuego a su actuación con «Unapologetic Bitch», donde podían ocurrir dos cosas: O subía al escenario a un invitado muy especial con ella o un afortunado fan era el privilegiado de compartir escenario con la Reina del Pop; pues en Barcelona, durante las dos fechas que el concierto paró en la Ciudad Condal, sucedieron ambas -en la primera fecha tuvimos de invitado especial al vasco más caliente y buenorro de todos: Jon Kortajarena; y en la segunda fecha, Madonna decidió que sea un fan el privilegiado que debía compartir escenario con ella -no, no fui yo. Ojalá- y el afortunado fan tenía por nombre Oscar- y tengo entendido que a lo largo de la gira han pasado gran cantidad de artistas por su escenario… siendo los/las «Unapologetic Bitches» de la noche. Tras compartir un rato divertido, una banana -en el caso del fan- y una manzana -en el caso de Jon, con quien quiso jugar a Adán y Eva- se «despidió» de su público con un mensaje muy… especial:

El broche final al concierto lo puso con «Holiday», donde los bailarines aparecían en escena vestidos de forma que hayan pasado toda la noche de fiesta y dando la impresión de que se les pasó la mano con las copas; mientras que Madonna aparecía en escena por última vez con una bandera del FCBarcelona a sus espaldas y dando su alma en el escenario, repartiendo la duración de la canción entre todos sus bailarines para poder bailar con todos y cada uno de ellos -o por lo menos intentarlo- al mismo tiempo que se paseaba por todos los rincones de su escenario para que los asistentes podamos disfrutar de ella aunque sólo fuese por un segundo. Finalizó su show volando por los aires, colgando del techo, y lanzando un mensaje a través de la pantalla que se levantó del suelo de su escenario: 

Tras dos agotadores días de concierto, lo único que hice fue dedicarme a conocer otros entresijos de la ciudad que no pude conocer en mi primera visita… me recorrí el Park Güell de arriba a abajo e intenté, por todos los medios, colarme en el mirador para observar mi ciudad favorita en todo su esplendor pero fue imposible -básicamente porque no sabía que para acceder al mirador había que pagar. Cuando fui por primera vez, cerca de las 18:00 horas, no tuve que pagar- así que me fui a ver el famoso Calvario que hay en el parque; aunque la altura fuese mínima a comparación de la Torre de la Pasión, mi miedo a las alturas seguía siendo el mismo, pero al menos me quedé para disfrutar de Barcelona en todo su esplendor… QUÉ BELLEZA!!! Después de desistir en colarme en el mirador, me dirigí a visitar en profundidad el Barrio Gótico, que me dejó completamente asombrado la primera vez que lo vi -es como cuando ves dibujos animados y ves toda la ciudad colorida a excepción de un pequeño segmento que no resalta tanto. Igual me ocurría cuando lo vi- da la impresión de ser tan «pequeño» y cerrado que me daba la sensación de ir en círculos y que estaba perdido; aun así no dejó de impresionarme porque todo él alimentó mi ansia de turista y ganas de querer descubrir más. Tras pasar la mayor parte del día descubriendo lo que me faltaba de Barcelona, regresé al Montjuic para contemplar Barcelona por última vez y despedirme de ella hasta la siguiente ocasión.

Ahora viene la pregunta del millón: ¿QUÉ OPINIÓN ME MERECE EL CONCIERTO? Antes de empezar, aclaro que previo al concierto tuve la oportunidad de ver su MDNA World Tour, publicado en DVD, para saber qué me esperaba en esta gira y la verdad que ni uno ni otro me decepcionó. Madonna tiene una presencia escénica BRUTAL y sabe imponerse; respecto a la puesta en escena, siempre apuesta por la innovación y arriesga por implementos muy llamativos. Los bailes han estado muy bien elaborados -tanto en los que participaba con su elenco como los que ellos bailaban sin su presencia- y para la edad que tiene, se mueve como si tuviese muchísima menos edad; en el tema vocal, me sorprende muchísimo que pese a las elaboradas coreografías que realiza siga teniendo gran capacidad diafragmática para seguir cantando -lo que me hace pensar que usa playback, pero quisiera equivocarme respecto a eso-. Dado que he tenido la oportunidad de verla muy de cerca, os puedo confirmar que, por mucho maquillaje que use, las facciones faciales se notan muchísimo -sí, ESTÁ VIEJA. No quería ni debería decirlo, pues mi intención es que este post quede lo más serio y «profesional» posible, pero no me lo puedo callar!!-. Otro de los elementos que he valorado mucho y me ha encantado ha sido el FACTOR SORPRESA trayendo como invitado a Jon Kortajarena y a muchos otros artistas que han pisado su escenario en los países que ha visitado con el tour; sin duda el título de Reina del Pop se lo tiene más que merecidísimo, pues se nota y he podido apreciar que se ha ganado y trabajado su hueco en la industria musical a lo largo de los años y con los mismos, ha reinventado siempre su imagen y todo lo que ello conlleva. Si alguna otra vez regresa de gira, NO ME CABE DUDA DE QUE REPETIRÉ!!!

Hasta aquí ha llegado mi experiencia disfrutando de mis vacaciones en Barcelona y gozando la gran oportunidad de ver a la Reina del Pop en las dos fechas que su Rebel Heart Tour ha ofrecido en la Ciudad Condal. Antes de despedirme, tengo una buena y gran noticia que daros: con este post, QUEDA INAUGURADA LA GALERÍA DE MI WEB!!! Sección en la que publicaré íntegramente fotos e imágenes de todos los conciertos a los que he asistido y me quedan por asistir y lugares que visite -ya sea estando de viaje o road trip-, así que espero que os guste mucho y disfrutéis esta primera galería de imágenes del concierto de la Reina del Pop; podéis acceder acceder a la galería directamente haciendo click aquí. Sin más que deciros, me despido de vosotros y…

NOS VEMOS EN EL PRÓXIMO POST!!! 😉

2 comentarios

  1. Tarek, para cuándo un post sobre tu cumple con red velvet? 🙂

    1. Author

      Mi cumpleaños ha caído en viernes, previo al fin de semana… las celebraciones aún no han terminado 😉

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